lunes, 19 de diciembre de 2011

Porque no es "solo baloncesto"...

De vez en cuando, la gente me dice "No te pongas así, es sólo baloncesto", eso es mucho tiempo desperdiciado por tan "sólo baloncesto".Ellos no entienden la distancia recorrida, el tiempo empleado, o las horas involucradas por "sólo baloncesto".Algunos de mis momentos de más orgullo se han realizado con " sólo baloncesto". Han pasado muchas horas y mi única compañía ha sido "sólo el baloncesto", algunos de mis momentos más tristes han sido provocados por "sólo el baloncesto", y en esos días de oscuridad el suave toque de la pelota me dio comodidad. Y mi razón para superar el día sí, también, creo que es "sólo baloncesto". Debido a "sólo baloncesto" me levanto temprano y me acuesto tarde.Así que para mí y para la gente como yo, no es "simplemente baloncesto" es un conjunto de todos los sueños de mi vida, los recuerdos del pasado, y la alegría del momento.Así pues, la próxima vez que escuches decir la frase es "Sólo Baloncesto" sólo sonríe, porque ellos "sólo no entienden”...
El Baloncesto no se mira, se disfruta.
El Baloncesto no se practica, se siente.
El Baloncesto no gusta, se ama.
El Baloncesto no es como las demás religiones, está por encima de ellas.
El Baloncesto no es un deporte como los otros, es único.
El Baloncesto no es como el sexo, el Baloncesto se ama.
El Baloncesto no se puede comparar, ni sentir. Ni siquiera se puede hablar de Baloncesto así como así. Para hablar de Baloncesto, no basta con haber hecho canasta una vez, ni dos, ni mil. Hace falta mucho más. Baloncesto es aquello que se siente.
Baloncesto es aquello que se disfruta, que nunca aburre.
Baloncesto es aquello que se lleva dentro, a la izquierda, en el corazón.
Baloncesto no es mirar un partido y chillar cuando el arbitro se equivoca, quizá Baloncesto sea aplaudir cuando termine una posesión después de 24 segundos defendiendo hasta morir.
Baloncesto no es chillar cuando un jugador se cuelga del aro, quizá Baloncesto sea darse cuenta de que después de 24 segundos defendiendo, y recuperar el balón, tienes 24 segundos más para organizar un ataque que al final logra terminar con dos puntos.
Baloncesto no es ganar un partido y saltar sin parar, Baloncesto es saludar a todos aquellos que te han ayudado a poder jugar ese partido: rivales, árbitros, compañeros y público.
Baloncesto es agradecer a todos los jugadores, los que han pasado, los que juegan y los que llegarán.
Baloncesto es dar las gracias a James Naishmit por la teoría y a Michael Jordan por la práctica.
Baloncesto es estar preparado para entrar a cancha, sea cual sea el marcador, a falta de 5 segundos, y darlo todo.
Baloncesto es aprovechar todas las oportunidades al 100%.
Baloncesto es amar el balón, tratarlo bien y no dejarlo escapar sin que pase por la red.
Baloncesto es no rendirse. Es dureza. Es combatir. Es ganar.
Baloncesto es ver el escudo de tu club y dar la vida por este en la cancha.
Baloncesto es ver los colores de tu camiseta y sudarla.
Baloncesto es disfrutar cada segundo que corre del cronometro, disfrutar con cada tiro libre que lanzas, disfrutar con cada sonido del balón al botar contra el suelo o al rebotar contra el aro, disfrutar de cada jugada al máximo, sin perder detalle alguno.
Baloncesto es respeto.
Baloncesto es lanzar el balón a canasta. Sonreír sin saber si entrará. Ver el balón rodando hacia el aro. Sentir como tus pies vuelven en contacto de nuevo con el parquet. Ver como el balón empieza a descender. Escuchar el sonido del balón pasando por la red, sin tocar siquiera el aro. Y lanzar otra vez, hasta fallar.
Baloncesto es tristeza al ver una lesión larga, y alegría al ver tus compañeros ganando sin ti y dedicándote la victoria.
Baloncesto es dar las gracias. Gracias marcador para enseñarme a ganar y perder. Gracias línea de triple para que desde mas allá de ti tengan mas valor. Gracias tablero para enseñarme que rebotando ahí el balón entra más fácil. Gracias balón y perdón por si alguna vez no te he acariciado o tratado como debería. Gracias zona, por no dejarme estar tres segundos dentro tuyo. Gracias aro, por todos los tiros que han entrado llorando.
Baloncesto no es llorar al perder, es llorar cuando se es un perdedor.
Baloncesto es lanzar cada tiro como si fuera el último de tu vida.
Baloncesto es amor.
Baloncesto es todo..*

(LLL)

Nunca hubo nadie igual a ti
Que despertara en mi tanta sensación de amar
Besar tú boca como quiero comenzar
Dejemos que esta noche ponga su velocidad
No te preocupes si nos coje la mañana
Y nos despierta entre y violines y trompetas
Quizás fui musa de aquel fracasado poeta
Cansada de besar ranas y ninguna con sorpresa

Como tú no hay dos, como tú no hay dos
Como tú dos mira, como tú no hay
Como tú no hay dos, como tú no hay dos
(Come on come on, ah come on come on baby)

Como tú no hay dos, como tú no hay dos
Como tú dos mira, como tú no hay
Como tú no hay dos, como tú no hay dos
(Come on come on, ah come on come on baby)

Monta con todo tú equipaje
No te preocupes mira si hoy te mando mi carruaje
Así que monta con todo tú equipaje
Y pongan vino y comida en esta mesa
Porque este reino ya tiene su princesa
Ahora tú busca un castillo a tu preciosa dama
Que será el lecho donde voy a ser amada
En el no habrá oro, riqueza ni fama
Pero si estará mi Dartañan que mataría por mi con su espada
Tres mosqueteros a mi disposicíon un sastre que sería
Yo la musa de su confeccíon
5 viñeros barriles de cerveza para tú linda princesa
Y una botella de ron
Almohadas de algodón para dormir la siesta
No te molestes si me ves que estoy despierta
Yo esparare al momento que todos se acuestan
Y ese será el motivo para comenzar la fiesta

Como tú no hay dos, como tú no hay dos
Como tú dos mira, como tú no hay
Como tú no hay dos, como tú no hay dos
(Come on come on, ah come on come on baby)

Como tú no hay dos, como tú no hay dos
Como tú dos mira, como tú no hay
Como tú no hay dos, como tú no hay dos
(Come on come on, ah come on come on baby)

Vamos a escaparnos a la antigua por la ventana mami mira
Con la sabana y la silla
Vamos a escaparnos bien lejos
Hazme una seña niña cuando se acuesten tus viejos
Yo vendré a buscarte con mi carruaje
Solo quiero mami que te relajes
No hace falta ropa ni maquillaje
Solo bastas tu, ooooh

Como tú no hay dos, como tú no hay dos
Como tú dos mira, como tú no hay
Como tú no hay dos, como tú no hay dos
(Come on come on, ah come on come on baby)
Como tú no hay dos, como tú no hay dos
Como tú dos mira, como tú no hay
Como tú no hay dos, como tú no hay dos

lunes, 12 de diciembre de 2011

Aigües encantades

AIGÜES ENCANTADES

Joan Puig i Ferrater, Educació 62


Aquest  llibre plantetja un problema entre una familia tradicional i la filla d´aquesta familia. La seua familia creeix en les costums ancestrals del seu poble, mentre que la filla les considera una fabada. Un foraster arriba al poble, i la gent es revoluciona per les seues idees respecte al poble. A partir d´aquesta idea, es plantegen diversos problemes entre la familia i la filla. L'autor intenta difondre les seves idees i la seva forma de pensar.Els personatges principals lluiten contra la ignorància de la gent. Intenta retratar la societat de l'època i les actituds que s'haurien de canviar per a tenir un futur millor.



Joan Puig i Ferrater(La Selva del Camp, Baix Camp 1882 - París, França 1956), dramaturg, polític i escriptor català. Va ser un important dramaturg del modernisme, i un gran renovador de les tècniques narratives de la literatura catalana.Destaquen altres obres seues, com diàlecs dramàtics, arrels mortes o la innocent.

El llibre es plantetja en tres actes: el primer acte, es situa a casa de Pere Amat, i el seu argument és el de la baralla entre Pere i Cecília, per les costums del poble senser, que Cecília no comparteix. La mare, Juliana, és al centre de la baralla, i no sap que fer. Per una banda, dona la raó al seu marit,pero d´altra banda, protegix a la seua filla, perque Pere està sent molt dur amb ella. Al l´escena apareguen moles personatges, com ara Vergés, Joan, Trinitat o el Moceen Gregori. El acte segón, es desenvolupa a casa de Romanill i per algun carrer del poble. En ell es parla de l´arribada del foraster, que arriba al poble i parla al pati de la casa de Romanill, on és quasi tot el poble per escoltar-lo. Els propasa conventir les aigües encantades “miraculoses” en una font d´aigua que els portarà a la riquesa. El poble reacciona molt malament,i començen a perseguir-li violentament, i Cecília va socorrir-lo. A l´acte tercer, Juliana i Pere discutixen per l´educació de la seua filla, ja que ha fugit de casa. Cecília torna a casa, discuteix amb els seus pares,i decideix anar-se´n de casa.


         Els personatges principals son: Pere Amat, personatge plà, un propietari rural i pare de Cecília; Cecília, personatge redó, la filla de Pere, i la xiqueta que genera els conflictes; el Forsaster, personatge redó, que causa la revolada en el poble; Vergés, personatge redó, mestre del poble i Móssen Gregori, el rector. Els personatges secundaris son: Manso i Bartolomeu, jornalers; Romanill, pastor d´ovelles i Bráulia, le seua dona; Vicenç, el veterinari;Joan Gatell, el batlle i Trinitat, la seua esposa i Juliana, la esposa i mare de Pere i Cecília. Al llibre ixen amb una descripció física,però he tractar de fer un petit resum.

L’història es desenvolupa a un poble de la provincia de Tarragona, allunyat de la capital, en la part i muntanyosa. A l´obra es veuen diferents espacis, com la casa de Prere Amat, i la del pastor del poble Romanill.



         En conclusió, l´obra de teatre que Joan Puig i Ferrater escriu en aquest llibre, és un bon drama i fa que aquest llibre siga molt fácil de llegir, per el seu tema interesant i de temes que sorgixen a la vida real.


           
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Jaime Marín Ortega,4t ESO, I.E.S. Figueras Pacheco.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Memorias de Mark Thompson,por Jaime Marín

            Me llamo Mark Thompson, nací en el año 1813, en la preciosa comarca de Canterbury, al este de Londres. Os voy a contar la historia de nuestro apellido en el periodo de la revolución industrial.

            Allá en el año 1785, mis abuelos vivían y trabajaban en el campo. En estas tierras, se dedicaban a plantar y recoger hortalizas. En las épocas en las que no se podía cultivar nada debido al fuerte y duro frío inglés, pasaban los días en casa  hilando y tejiendo a merced de un comerciante londinense que suministraba el género bruto y recogía las piezas cuando ya estaban terminadas(1). Mis abuelos tenían que trabajar a destajo, tanto en el campo como en casa, puesto que la venta se producía por unidad. Por estos tiempos, mis abuelos vivían en una casa sin muchas comodidades, un sitio donde guisar,  donde dormir y una pequeña mesa. Pocos años después, en la primavera de 1790, se produciría el nacimiento de su primer hijo, Marcus, un muchacho pelirrojo que no llegó a cumplir los dos años ya que murió de una fuerte infección. Tras él, vino mi padre, Josh y mis tias Evelin y Susan, por último, nacería mi tío favorito, Jake.

            Veinte años más tarde, ya en 1810,  la vida de nuestra familia cambió por completo. El trabajo en el campo era cada vez más escaso debido a la introducción de maquinaria, lo cual repercutió gravemente en la vida de nuestra familia. Mi abuelo perdió el trabajo que llevaba realizando durante más de 25 años y nos vimos obligados a comenzar a trabajar en fábricas textiles y de maquinaria.

            El que más suerte tuvo, fue mi tío Jake ya que fue acogido por un experto alfarero londinense, trasladándose a la capital a los pocos meses. Tio Jake siempre nos contaba que el trabajo en la ciudad era bastante distinto al que realizaba en el campo. Su taller de alfarería se encontraba localizado en la planta baja de la casa del señor Boggans. En la misma calle, se encontraban todos los alfareros de la ciudad, es decir, la calle en la que mi tío vivía constituía gran parte del gremio de la alfarería, dando nombre a la calle de los alfareros. En este taller trabajaban pocas personas y había un trato muy cercano entre los trabajadores y el  maestro artesano (2).
            En el año 1813, nací yo. En ese momento, mi padre se encontraba trabajando en una fábrica textil emplazada en una gran extensión de terreno a las afueras de la ciudad, ya que el suelo allí era más barato. El trabajo en la fábrica estaba subdividido y era muy fácil de aprender. Los obreros estaban aglutinados en poco espacio y trabajaban una gran cantidad de horas por un salario muy bajo. Ya con siete años, empecé a trabajar en la fábrica textil. El empresario prefería tener en su plantilla niños y mujeres ya que eran más  influenciables y se les podía pagar un salario menor. Aproximadamente, recuerdo que podría trabajar unas sesenta horas semanales. Mi trabajo, mayoritariamente consistía en anudar hilos rotos. Este trabajo no requería ninguna fuerza, sino una gran flexibilidad en los dedos. Además, nos tocaba hacer algo que me daba mucho miedo. Teníamos que meternos debajo de la máquina de hilado para limpiarlas mientras la máquina funcionaba ya que aumentaba el tiempo de producción.

 Un año después me puse enfermo y el patrón, decidió despedirme y contratar a otro chico. Esto causó que la familia lo pasara mal, ya que las medicinas eran muy caras y además, perdió un salario en casa. Mi enfermedad se agravó a causa de un problema de alimentación, puesto que prácticamente no teníamos dinero para comprar comida y lo que nos podíamos permitir, era escaso y poco variado

            Tres meses después conseguí recuperarme de la enfermedad por completo. Un amigo de la familia, consiguió que me dieran trabajo en una mina situada a las afueras de la ciudad. En ella trabajábamos gran cantidad de niños puesto que éramos más pequeños y hábiles que los adultos, lo cual nos permitía penetrar por estrechas galerías, arrastrando las pesadas vagonetas con carbón. Este era un trabajo muy duro y a menudo, morían niños ya que el esfuerzo que teníamos que realizar era muy grande.  Día a día, teníamos que soportar en nuestro pecho los cinturones y  cadenas que nos unían al carro. Durante esta etapa de mi vida, sufrí grandes dolencias en la espalda que aún me afectan a mi vida diaria ya que en todas las horas que trabajábamos, prácticamente no nos poníamos de pie. Además, este trabajo era agotador, ya que solo sabíamos a que hora empezábamos, pero nunca a que hora se terminaría. Recuerdo un día que llegamos a estar 16 horas metidos bajo tierra (3).
           
            Cuando crecí, me despidieron de la mina ya que mi tamaño no era el idóneo para trabajar. En este momento, no encontraba trabajo por ninguna parte en Canterbury y decidí viajar a Londres a buscarme la vida(4). Mi tio Jake me sirvió de gran ayuda los primeros días ya que me acogió en su pequeña casa. Una vez en Londres y ya solo, comencé a buscar trabajo en la capital del comercio y del trabajo Inglés. Tras un par de días buscando sin respuesta, el patrón de mi tío me consiguió un trabajo en una nave textil por mediación de un cliente.

            Comenzaría una nueva etapa en mi vida, ahora estaba solo y me tenía que ganar el pan con mi trabajo y mi esfuerzo. Las condiciones de trabajo eran malísimas, pero claro, yo no podía hacer otra cosa más que trabajar puesto que estaba solo y sin recursos. Las jornadas laborales eran muy largas, trabajándose incluso durante la noche para aumentar la producción. Como la fábrica se encontraba a hora y media al norte de Londres, me obligaban a dormir en la fábrica (5). Una de las cosas que más me impactaron, fue cuando el capataz de turno, obligó a una joven muchacha a limpiar una máquina en funcionamiento, por desgracia, a la niña se quedó enganchada en la máquina y salió descalabrada y con una pierna fracturada. Además de todos estos problemas, teníamos que trabajar a destajo, sin poder quejarnos del mal trato que nos daban, en un lugar con muy poca ventilación e higiene. En verano las naves eran frías y en invierno asfixiantes. El ruido de las máquinas era ensordecedor y las pequeñas fibras de hilo se introducían en la nariz dificultando la respiración. Sin duda, las horas se nos hacían interminables (6).

 Se suponía que éramos obreros libres, pero claro, la situación era insostenible ya que nos encontrábamos atados a una plena esclavitud laboral. Teníamos que trabajar cómo y cuando ellos decían, sin importar el número de horas. En caso de que te negaras a hacerlo, tenías dos opciones, ser despedido, con lo cual, no trabajarías nunca más en una fábrica ya que te pondrían la etiqueta de polémico, o irte por tu propio pie de la fábrica. Lo cual tampoco mejoraría la situación, ya que saldrías de un matadero para meterte en otro de iguales condiciones. Nuestra situación laboral, era por tanto, la de ovejas que no pueden salirse del redil.

Cada vez había mas gente en la ciudad, lo que, unido a las pésimas condiciones laborales en las que nos encontrábamos, provocó que aumentara notoriamente la emigración hacia lo que entonces se llamó el Nuevo Mundo, la gente se trasladaba de nuestro país, hacia los Estados Unidos, tratando de huir de la sociedad pobre en la que nos encontrábamos. Pero no solo la gente se iba de las grandes ciudades a otros países, también la gente seguía el camino que yo seguí.
 Dejando atrás la vida en el campo y viniendo a la ciudad a labrarse un futuro. Esto viene siendo conocido como éxodo rural y desencadenó grandes problemas en la ciudad. Por un lado, los barrios estaban densamente poblados y las calles estaban acumulando cada vez más desperdicios y basuras, por no hablar del estancamiento de aguas sucias y la mala ventilación. Este hecho provocó la aparición y proliferación de grandes enfermedades como el cólera y el tífus y la difusión de otras como la tuberculosis, la silicosis. Esto provocó un gran aumento en la mortandad de la ciudad, entre otras personas, mi tía Evelin murió por tífus.

            Llego un momento, en que la situación en mi familia era tan mala, que mis padres y mi tía Susan tuvieron que venirse a vivir conmigo.  Vivíamos en unas tristes y sombrías casas, la luz del día prácticamente no llegaba. No teníamos nada de mobiliario, aparte de los útiles del trabajo, algún puchero, alguna sartén, un par de sillas y un viejo colchón de paja. Bueno, si se puede catalogar eso como colchón, pues eran unas tablas sucias y mugrientas bajo paja húmeda y podrida y una tela mugrienta sobre ella. El mobiliario estaba roto y las ventanas permanecían cerradas cubiertas por un papel muy negro, debido a la ceniza que la luz no podía penetrar, construidas con materiales  de poca calidad, con poco espacio y de manera muy precipitada, aglutinadas unas sobre otras. Las calles, podridas de basura, asfixiante olor a mugre, a suciedad, a basura… Los trabajadores, llenos de hollín, de polvo, su ropa, rota por todos lados, consumida y cubierta de capas y capas de suciedad.

            Y sin embargo, luego veíamos como los burgueses y patrones de las grandes fábricas, explotadores de nuestro trabajo y nuestros recursos vivían en grandes y amplios barrios, tenían varias habitaciones amplias y con elevados techos, todas con su salón, su hall y su biblioteca. En su interior, se podrían ver cuadros, esculturas y espejos, un amplio mobiliario y en gran cantidad de ocasiones, un piano. Desde la calle se podía observar ventanales acristalados y balcones, diseñados por prestigiosos diseñadores, que se inspiraban en el estilo clásico(7). Qué gran diferencia entre unos y otros, bueno, intuyo que las casas eran así por lo que la gente nos contaba ya que, yo nunca entré en una de esos abultados edificios que parecían el cielo al lado de nuestras humildes viviendas.

            Tras varios años de sufrimiento y mala vida, la situación en el trabajo era insostenible. Los obreros estábamos cada vez más unidos y llegó un punto en el que ya no aguantábamos más. Con miles de compañeros en las calles despedidos por los patrones y con unas condiciones de trabajo pésimas, viendo como cada día moría mas gente en las fábricas, decidimos hacer algo. El detonante fue cuando vimos a uno de los encargados pegar a una de las tejedoras. La mayoría de los obreros de la fábrica decidimos levantarnos de nuestros puestos de trabajo para evitar esta situación. Comenzaría en este momento la rebelión obrera contra la burguesía industrial. Además de esto, la sensación de crispación en los obreros era notoria ya que a diario, veían como ricos holgazanes se aprovechaban de su esfuerzo para hacerse más y más ricos. No era comprensible como por más que trabajábamos y nos esforzábamos, cada vez vivíamos peor.
            Nuestra acción llegó a oído de otros compañeros  y poco a poco, las revueltas en las empresas eran cada vez mayores. Llegó un punto en que las protestas comenzaron a ser violentas, produciéndose en la ciudad las conocidas protestas luditas(8), en las que los obreros se dedicaban a quemar y destruir las fábricas y la maquinaria bajo el lema de… “si nosotros no somos ricos, vosotros tampoco”.